Dependencias y Funcionamiento

1. RECEPCIÓN DE LAS ACEITUNAS

PATIO DE ACARREO O PATIO DE TROJES

La aceituna recolectada era transportada mediante animales de carga hasta la zona de recepción del molino aceitero, consistente en un patio con diversos compartimentos o trojes. Las trojes son divisiones abiertas limitadas por tabiques construidos a base de lajas y mortero de cal y con suelo de empiedro donde, por riguroso orden de llegada, se depositaba la aceituna a la espera de ser molida. Esta primera fase del proceso de fabricación del aceite, aunque no forma parte del proceso de extracción propiamente dicho, es de suma importancia. El atrojado de la aceituna al aire libre la expone a las inclemencias del tiempo y puede provocar que pierdan sus características organolépticas, afectando a la calidad del aceite.

1371B-106

2. LA MOLIENDA

Tras pasar varias horas (a veces días) en los trojes, las aceitunas eran trasladadas al molino para proceder a la molienda. Esta consistía en triturar las aceitunas hasta convertirlas en una pasta intentando no triturar el hueso, que amargaba el sabor del aceite. En el caso de esta almazara, la molienda se lleva a cabo en dos molinos cuyo mecanismo es diferente: uno de sangre, accionado mediante fuerza animal, y otro hidráulico. El hecho de que aquí se haya conservado el molino de sangre, posiblemente muy anterior al hidráulico en cuanto a la fecha de construcción, se debe a que las avenidas del río Torrente rompían la presa que alimentaba de agua las acequias y el molino hidráulico quedaba inutilizado, recurriéndose en estas ocasiones a la tracción animal para las labores de molturación.

EL MOLINO DE SANGRE

El molino de sangre más antiguo documentado en España es de época íbero-romana y su mecanismo es muy sencillo. Consiste en una muela olearia o rueda de moler vertical que gira sobre un empiedro o solera horizontal accionada por un animal de tiro. La muela está unida a una viga vertical o peón que actúa como eje de giro en el centro de la solera y que se encuentra encajado a su vez a una viga muy gruesa empotrada en los muros del edificio. De la muela parte un eje horizontal que se engancha a la albarda del animal. Caminando en círculos con los ojos vendados y siempre en el sentido contrario a las agujas del reloj para evitar el aturdimiento que provoca el movimiento circular, éste acciona el rulo que, con su peso, aplasta las aceitunas sobre la solera hasta convertirla en una pasta homogénea. El conjunto de basamento y muela puede soportar presiones de hasta 600 kg/cm2.

En este molino se turnaban dos animales en dos turnos de tres horas cada uno por la mañana y dos de hora y media por la tarde, completando así la jornada laboral de nueve horas de luz diurna.

1371B-248

La aceituna se vertía sobre la solera mediante palas y la masa era expulsada hacia el exterior por la fuerza centrífuga del rulo hasta situarse en el plano inclinado de la solera, donde se volvía a empujar hasta el espacio recorrido por la muela o se recogía cuando se daba por finalizada la molienda. La masa de aceituna molturada o mastrujo se echaba en una espuerta de pleita que estaba forrada de piel en su interior y se transportaba a las tinajas cerámicas de la nave principal para proceder a su prensado.
Como término medio, las muelas verticales tenían aproximadamente un metro de radio y un canto de 60 cm.

Copyright © 2015 Centro de Interpretación Almazara de las Laerillas Aviso legalintelligenia