Centro de Interpretación Almazara de las Laerillas

La musealización actual pretende dar a conocer el origen y el funcionamiento de la Almazara y su relación con el entorno de una forma didáctica y respetuosa con lo existente. El contenido del nuevo museo consiste en el propio conjunto edilicio restaurado, la maquinaria y los objetos originales conservados, expuestos de manera lógica y ordenada, así como una serie de aplicaciones que dan a conocer el origen y la evolución de las diferentes tipologías de elementos de la red de infraestructuras hidráulicas de la comarca a la que pertenece la Almazara. Para su comprensión el museo está dotado de diversos dispositivos museográficos de tipo físico (cartelas y paneles) y audiovisual (vídeo).

El museo propone al visitante un recorrido que sigue una lógica de comprensión del conjunto y que va de la entrada al patio de trojes hasta el molino de sangre. En ese espacio, un vídeo ofrece un resumen de marcado carácter visual sobre el origen de las infraestructuras hidráulicas en el Valle de Lecrín y sobre el funcionamiento de la propia Almazara de Las Laerillas. En la misma sala, se presenta una exposición de paneles explicativos sobre la historia de la comarca, la red de infraestructuras hidráulicas de la comarca y la documentación gráfica sobre otros molinos de la zona.

Después de la introducción, el recorrido que se propone se ciñe a los procesos de producción del aceite y sigue el recorrido de la aceituna: la recogida en los trojes, la molienda, el prensado y la venta ya en forma de aceite. Este comenzaría en el patio de trojes, donde se visualiza la cárcava y el estanque de agua en el exterior, continuaría por el edificio principal entrando por el molino hidráulico, nave de prensado y terminando en el almacén o tienda.

En cada sala existen porciones de pared donde se exponen objetos e instrumental asociados al funcionamiento y uso de cada espacio, todo ello es nombrado y explicado de forma didáctica a través de una serie de cartelas cerámicas empotradas en los muros.

En el molino hidráulico se puede apreciar el rodezno original. Este aparece debajo de la solera, bajo una bóveda de piedra, y junto al saetillo. Estas piezas son esenciales para entender el mecanismo motor del molino hidráulico y, por ende, el funcionamiento de todo el conjunto de la Almazara y su relación con la acequia que discurre por la calle Canalón.

Además de las piezas museográficas vinculadas físicamente al edificio (vídeo, paneles y cartelas), el museo cuenta con una serie de aplicaciones complementarias y divulgativas como son el catálogo, un plano-guía y una página web.

La Almazara de las Laerillas también dispone de instalaciones que permiten utilizar dos de sus espacios para otras actividades de carácter público y cultural. El molino de sangre se convierte en sala de exposiciones temporales y la sala de prensado, mediante un sistema de montaje sencillo, en auditorio.

Como resultado de la intervención de 2015, la Almazara gana en términos de potencialidad y fertilidad cultural. Con ella se demuestra que un bien patrimonial no es sólo un espacio de visita, sino también de generación de actividad en sí mismo, al mismo tiempo que se inserta y alimenta a la red de espacios culturales del resto de la comarca del Valle de Lecrín y provincia.

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