El Entorno

I_EL VALLE DE LECRÍN

El Valle de Lecrín es una comarca granadina situada en el extremo suroccidental de Sierra Nevada, al sur de la provincia de Granada. Forma parte de una fosa tectónica acentuada por la erosión, producida en medio del corredor natural que discurre entre la vega de Granada, Sierra Nevada y el litoral granadino, hecho que ha marcado profundamente su historia y su poblamiento.

Ocupa una extensión aproximada de 462 km² y comprende diecisiete unidades de población que tras diversas modificaciones administrativas llevadas a cabo en los años setenta quedaron agrupadas en ocho municipios: Albuñuelas, Dúrcal, Lecrín (que comprende los pueblos de Acequias, Béznar, Chite, Mondújar, Murchas y Talará), Nigüelas, Padul, El Pinar (con Ízbor, Pinos del Valle y el despoblado Tablate), El Valle (que agrupa los lugares de Melegís, Restábal y Saleres) y Villamena (Cónchar y Cozvíjar).

El Valle de Lecrin 1

Restábal. Melegís y entorno del Pantano de Béznar

En el Valle de Lecrín han tenido lugar una serie de hallazgos arqueológicos importantes que indican la existencia de asentamientos en las épocas prehistórica y romana, pero la llegada de los árabes es la que supone el inicio de su configuración urbanística y agrícola. La presencia árabe en la comarca, que se prolonga durante ocho siglos, conformará definitivamente la estructura del Valle, sus municipios y su forma de vida.

acequias-mondujar-2.2La evolución de las unidades poblacionales en época árabe tiene su base en la alquería: un asentamiento rural abierto, originalmente ocupado por gentes de la misma tribu o clan, cuya presencia acaba reflejándose en la toponimia del lugar.

La estructura defensiva de esta zona estratégica sirvió además para concentrar y fijar de forma estable una comunidad campesina que hallaba allí su amparo, para vigilar las vías de comunicación, para estructurar y configurar administrativamente la zona, así como para ofrecer defensa y capacidad ofensiva en caso de peligro.

A partir de la conquista del Reino de Granada y durante el siglo XVI tiene lugar una llegada progresiva de población foránea con una concepción de vida completamente distinta y se suceden diversas crisis que desembocan en la Rebelión de los Moriscos que se inicia en Béznar en 1568. Esta rebelión tuvo como consecuencia la deportación de la población autóctona morisca, la destrucción de numerosas villas y un proceso de repoblación que tuvo una enorme repercusión en la forma de comprender y redefinir el territorio. El proceso de repoblación de la comarca supone un cambio en los cultivos en favor del cereal, el olivo y la vid frente a la arboricultura, a pesar de que se legisló para proteger a los frutales. El cultivo de moreras y la elaboración de la seda, una de las mayores fuentes de ingresos de las familias moriscas, sufrieron un tremendo revés del que nunca llegarían a recuperarse.

Nigüelas y el pico del Caballo, Sierra Nevada

Nigüelas y el pico del Caballo, Sierra Nevada

«Las sociedades tribales desaparecen para dejar paso a una familia simple y que es la dominante. La ciudad debió de ejercer un papel decisivo en esta descomposición de sociedad tribal mediante su influencia económica en el ámbito rural. En la ciudad se venden los productos agrarios de sus alquerías.[…]. Igualmente algunos de los labradores trabajan en poblaciones de las que no son vecinos, lo que constituye otro indicio de la desaparición del tipo de explotación tribal de la tierra. Todo esto nos puede demostrar que en las alquerías de la vega y del valle los elementos tribales y clánicos desaparecieron o estaban en plena descomposición al igual que sucedía en el resto del reino de Granada». Padilla Mellado.

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