Infraestructuras hidráulicas del Valle de Lecrín

La comarca está atravesada de norte a sur por una extensa red fluvial. Al norte, el río Dúrcal recorre el conjunto longitudinalmente, al oeste se encuentra el río Torrente y al sur y transversalmente, el río de Albuñuelas. Todos estos ríos confluyen para formar el río Ízbor, afluente del Guadalfeo.

Además, la abundancia de acuíferos y la situación geográfica del Valle de Lecrín en la vertiente occidental de Sierra Nevada, que le aporta agua durante las épocas de estío, han determinado esta comarca tanto en su poblamiento como en su actividad. El agua tiene un papel primordial ya desde época prehistórica e influye en la transformación del Valle a lo largo de los distintos períodos de la historia. También influye notablemente en la delimitación espacial de los sistemas defensivos que se desarrollan en época musulmana y sobre cuya base se organiza el poblamiento.

Acequías Mondújar

Acequía de Acequías-Mondújar

La importancia de la agricultura como medio de subsistencia en la comarca conlleva la construcción de una serie de estructuras hidráulicas cuyo diseño y uso es determinante en la configuración del paisaje. Estas estructuras, de origen árabe, conforman una red que capta el agua en el curso alto o medio de los ríos, se extiende a través de canalizaciones o acequias para el riego de las parcelas y a su vez se aprovecha para la ubicación de molinos, batanes, albercas, norias y otros ingenios. Las canalizaciones surten además de agua a los núcleos de población, ya que los atraviesan y alimentan aljibes, fuentes, lavaderos, pilares y abrevaderos.

2.3

Los sistemas hidráulicos generan un nuevo paisaje, ya que permiten la introducción de nuevos cultivos y toda una revolución en el modo de explotar la tierra.
La canalización se lleva a cabo a través de acequias que a su vez se dividen en ramales, siendo la acequia madre la que marca la cota más alta de riego, ya que a partir de ella y por la fuerza de la gravedad el agua se reparte por las parcelas que está destinada a cubrir.

La participación de la fuerza de la gravedad para el suministro de agua supone además que el asentamiento en ligera pendiente sea el más idóneo, ya que así se encauza el agua hacia el núcleo de población para llenar albercas o aljibes públicos y luego se distribuye por las paratas o bancales mediante un sistema de turnos y tandas que se ha conservado hasta nuestros días.

Los sistemas hidráulicos del Valle apenas han sufrido variaciones, excepto las necesarias para ampliar la superficie de riego y que se suceden a lo largo de los siglos XVII y XVIII, como es el caso de la construcción de la acequia de los Llanos, que abastece a Dúrcal y el Padul. Realmente, la mayor alteración del sistema hídrico del Valle se llevó a cabo a finales del siglo XVIII y consistió en la desecación de la laguna del Padul, que amplió la red de drenaje original del río de la Laguna y modificó los sistemas hidráulicos preexistentes.

Desde entonces hasta el siglo XX no se registran cambios relevantes, pero ya en los últimos decenios observamos intervenciones que por acumulación o por su carácter radical, han afectado a la red de canalizaciones. En todo caso, han sido coyunturas y actuaciones que en ningún momento se han llevado a cabo sobre la globalidad de la red, que de algún modo sigue manteniendo su trazado básico.

2.4

Dentro del entramado de los sistemas hidráulicos presentes en el valle de Lecrín, los molinos son parte fundamental de la vida y el paisaje de la comarca. Los molinos hidráulicos, debido a la necesidad de contar con la fuerza motriz del agua para su funcionamiento, son construcciones ligadas a las acequias, lo cual lleva a concluir que sus estructuras, cimentaciones y canalizaciones en gran medida pudieran datarse en época medieval en los casos de construcciones de mayor antigüedad. Efectivamente, debido a que los materiales empleados en la construcción de los molinos no era de gran dureza, en la mayoría de los casos no podemos contar con la edificación original, puesto que o bien ha desaparecido por completo o bien ha sido remodelada o reconstruida para otros usos, pero la rigidez y la dureza de los materiales que exigen las canalizaciones nos permiten hoy seguirles el rastro.

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